
¿Qué tenemos en común, los seres humanos, los árboles, o los gatos? Todos necesitamos agua para subsistir.
Sin agua, nuestro cuerpo dejaría de funcionar adecuadamente. El agua puede representar hasta el 60% del total del peso en personas adultas.
Sin agua solo podríamos resistir entre tres y cinco días. ¿Por qué? Porque nuestro cuerpo necesita agua para poder hacer muchas de las funciones que desempeña. Ejemplo: nuestra sangre contiene mucha agua y lleva oxígeno a todas las células del cuerpo. Sin oxígeno, todas esas células morirían y nuestro cuerpo con ellas.

El agua se encuentra en la linfa, que es un líquido que forma parte del sistema inmunitario de nuestro cuerpo y nos ayuda a luchar contra enfermedades.
También nuestro cuerpo necesita el agua para digerir alimentos y para eliminar los desechos. El agua es necesaria para los líquidos digestivos, la orina y las heces.

Nuestro cuerpo no obtiene agua solo al beber esta, cualquier otro líquido que bebamos contendrá agua, pero el agua en sí es la mejor opción.
Aunque se suele decir que hay que tomar dos litros o más de agua al día, no hay una cantidad mágica ni fija que tengamos que tomar. Dependerá esto, del peso de la persona, la edad, el estado de salud o el nivel de actividad.
Nuestro cuerpo regula la cantidad de agua, puede retenerla cuando no tiene suficiente, o expulsarla cuando tiene demasiada. Si tu orina es color claro, estás hidratado, si es amarilla oscura, alarma: necesitas beber más.
Puedes ayudar a tu cuerpo bebiendo agua, cuando tengas sed e incrementando el consumo de agua cuando hagas alguna actividad física o haga calor. Pero no solo bebas en estos casos, créate trucos para beber agua a lo largo del día.
Por ejemplo: trata de llevar siempre una botella contigo. Bebe agua después de ir al servicio, para volverte a hidratar. Bebe un vaso de agua antes de las comidas. Bebe un vaso de agua al despertarte, ya que tu cuerpo ha estado horas sin ingerir agua…
Si vives en un sitio en el que el agua del grifo no sea una buena opción, porque sea agua muy dura, sepa mal o sepa mucho a cloro, existen multitud de opciones para filtrar el agua del grifo. Como: filtros para grifos, sistemas de osmosis o jarras filtrantes.
En definitiva, bebe agua y tu cuerpo te lo agradecerá.