¿Por qué deberíamos fomentar el consumo de agua del grifo?

¿Te has parado alguna vez a pensar por qué en países como España deberíamos beber agua del grifo y no embotellada?

Te lo cuento muy brevemente.

En el mundo hay cientos de millones de personas que, por desgracia, no tienen acceso regular a agua para saneamiento, no digamos ya a agua potable. Todo ello, aunque desde el año 2010, Naciones Unidas consideró el agua potable como un derecho humano.

Si estás leyendo estas líneas desde Europa, excepto en casos puntuales, seguro que tienes acceso tanto a agua potable y para saneamiento de manera diaria. Con todo y con ello, ya hablando de países como España y Portugal, si naciste en los setenta e incluso en los ochenta, te acordarás de que antes, en las ciudades, había fuentes públicas. No era raro caminar por cualquier barrio y en sitios como: plazas, alguna calle o esquinazos, encontrarse con fuentes de agua potable en las que poder beber o lavarse las manos.

En el caso de Madrid, por ejemplo, a partir de mediados de los ochenta se comenzaron a retirar la mayoría de estas fuentes, de manera que; hoy día lo raro es encontrar alguna de ellas. Paralelamente el negocio del agua embotellada en España comenzó a crecer en esa década, hasta convertirnos en uno de los países europeos líderes en consumo y producción de agua embotellada, todo ello a pesar de tener un agua de calidad contrastada en prácticamente todo el territorio.

No hay una fuente fiable que podamos citar como bibliografía, sin embargo, acordándonos de popular refranero español y en concreto de: “piensa mal y acertarás”, no hay que ser muy espabilado para pensar que, si el “boom” del agua embotellada en nuestro país concidió con la retirada paulatina de las fuentes públicas, pues quizás pudiera haber sido por: «presiones y más allá» por parte del lobby de las embotelladoras del líquido elemento, a los respectivos ayuntamientos. Como cantaban Gabinete Caligari: “Malditos refranes”.

Últimamente algunas organizaciones ecologistas y un amplio sector de la población, preocupados por el medio ambiente y la salud, demandan más acceso y facilidades para un agua del grifo en entornos urbanos, frente al consumo de agua mineral embotellado en plástico.

Como ya hemos comentado, tanto en este blog, como en otros entornos; el agua del grifo es muy barata en comparación con el agua embotellada. Además, reúne una serie de condiciones sanitarias, calidad contrastada y unos estándares de seguridad alimentaria, que no los tiene ni por asomo el agua embotellada. Mucha gente no sabe que el agua embotellada va regulada por la llamada Ley de Minas (es considerada hace años un recurso minero) y que apenas se somete a controles sanitarios. Por no hablar de la cantidad de residuos plásticos que genera.

La pregunta que todo hijo de vecino se hace: ¿es mejor el agua del grifo o la embotellada? El lado izquierdo del cerebro responde: “sin duda la empotellada, a ver si me voy a contaminar y más ahora en estos tiempos que vivimos”. A lo que el lado derecho le responde: “a ver si estoy haciendo el tonto, pagando el agua embotellada a precio de polvo de cuerno de unicornio, contaminando, yendo al super y resulta que es igual”.

Pues yo no lo dudaría, por todo lo expuesto anteriormente, el agua del grifo en España es de muy buena calidad. Ciertamente puede haber voces disonantes que digan: “Ese sabor a cloro no hay quien lo aguante”. Pues para eso existen multitud de filtros de grifo para grifo de cocina, en el mercado. Para quitar el sabor a cloro y no solo el sabor, los residuos y sedimentos y los metales pesados.

“Es que el agua mineral embotellada me sabe mucho mejor, más fina”– dice otro por ahí. Exceptuando auténticos catadores de agua, muy poca gente sería capaz de distinguir un vaso de agua procedente de una botella, de un vaso llenado de un filtro de agua para grifos de cocina. Esto lo he comprobado yo fehacientemente.

Que duda cabe que el negocio del agua embotellada mueve millones de euros al año, tanto de manera directa, como indirecta, en este ultimo caso entra la hostelería. Existe una polémica recurrente que sale a la luz cada poco y es: si en un establecimiento te deben servir agua gratis del grifo si la pides. Entiendo perfectamente la postura de algunos hosteleros que miran por su negocio. Y creo, desde un punto de vista estrictamente personal, que no debería haber una ley que obligue al hostelero a darte un vaso o una jarra del agua.

Debería estar dentro de toda lógica y ética, tanto del punto de vista del cliente como del hostelero, que si, como cliente, he consumido en un local, no se me debería negar agua del grifo de manera gratuita. Por supuesto, que habrá el típico cliente (que nadie quiere en su establecimiento) que pretenda estar toda la tarde conectado a la Wifi del local, con un café y que, además, pida un vaso de agua para rematar la tarde. Es en este caso en el que el hostelero debería tener mano derecha para salir de esa situación.

Por mi parte, si consumo en un bar de manera adecuada (lo que viene a ser sin abusar) y pido un vaso de agua educadamente y me lo niegan, ya sabré a qué bar no volver.

A nivel empresarial ya hay algunos bares que nos han pedido filtros para grifos de cocina, para instalar en sus establecimientos e instalarlos fácilmente, para ofrecer agua filtrada a sus clientes.

Es un mundo difícil, amigos, pero en cualquiera de los casos y volviendo al principio del texto, no se nos debería negar a los ciudadanos nuestro derecho a las fuentes urbanas que antaño nos ayudaban a apagar la sed por las ciudades.

Nos leemos pronto.